¿Cómo alcanzar la felicidad y mantenerla para siempre?

Durante algunos años di clases de Internet e informática a personas mayores. Te estoy hablando de alumnos que alguno tenía 80 años para que te hagas una idea. Era la época en que Internet aún no estaba en todas las casas por lo que sólo se conectaban en el aula.

Fue una experiencia fantástica la verdad. Llegaba media hora antes a dar la clase y la mayoría ya estaba en el ordenador practicando lo que habíamos visto la jornada anterior. También venían «oyentes» de cursos de otros años sólo por recordar lo aprendido. La clase se alargaba en el tiempo porque tanto ellos como yo disfrutábamos mucho.

Los que más interés tenían, los que sacaban mayor partido a las clases, eran sin duda los que mas alegría y felicidad transmitían. Celebraban como niños poder enviar a un hijo que estaba en el extranjero una foto suya de cuando eran jóvenes y no veas que risas había cuando un minuto después le contestaba el hijo con un mail adjuntando una foto de sus nietos.

Por no hablarte de cuándo hacíamos visitas virtuales a museos, o cuándo entraban en un chat y hablaban con gente de otro país sobre comida o aficiones.

Mantuve el contacto con ellos a través de mail durante años y ha sido una de las mejores experiencias personales y profesionales que he podido tener.

Un consejo si les das clases a personas mayores. No les digas: «pensar una contraseña para el correo y no se la digáis a nadie». Mejor esta opción: «apuntad en un papelito la contraseña secreta y guardarla en vuestra cartera».

Tanto dando clases, como cuándo trabajé en una empresa que cuidaba personas mayores, he podido constatar que aquellas personas con mejor salud, con mejor memoria y que vivían más años eran las que más felices se sentían.

La felicidad es algo muy subjetivo. Pero sin duda, si una persona te dice que es feliz y todo su entorno dice que la ve feliz, es que lo es.

Tienen en común que son más risueñas, más comunicativas, más seguras de si mismas, son curiosas, les encanta aprender y son generosas.

Una de las claves por tanto para poder vivir muchos años y en buen estado físico y mental es ser feliz. Entendiendo que la idea de felicidad es diferente para cada persona pero los beneficios son los mismos para todos.

Esta correlación entre felicidad y la buena salud es muy fuerte y aumenta nuestras probabilidades de vivir muchos años.

En la mayoría de estudios que se han realizado sobre poblaciones a lo largo del tiempo, reflejan que las personas menos felices al inicio del estudio tienen mayor cantidad de enfermedades cardiovasculares o alguna otras graves, con un aumento de la mortandad. Y al revés ocurre lo contrario. Aquellas que al inicio del estudio presentan un mayor nivel de felicidad, viven más tiempo y están mucho más sanas.

La mayoría de las personas que a los 18 ó 20 años son más alegres y afirman que son felices, tienen más probabilidades de triunfar en un futuro. Tendrán mayores ingresos económicos, estarán felizmente casados y tendrán un buen estado físico y mental. La felicidad, por tanto, no es un estado de ánimo temporal sino es algo que perdura en el tiempo.

La felicidad sin embargo no es una de las prioridades del ser humano. Si te pregunto si  ser feliz es uno de tus mayores anhelos me dirás sin dudar que sí, pero las decisiones que tomas en tu vida se contradicen con tu respuesta.

Si el objetivo número uno de todo el mundo fuese ser feliz, no priorizaría en sus decisiones el dinero o alimentar nuestro ego buscando la superioridad sobre los demás.

Te pongo dos ejemplos:

Imagina que le llevas diciendo a tu pareja que necesita ponerse en forma, apuntarse a un gimnasio o ir a andar para encontrarse mejor y evitar esos dolores de espalda que tiene. Te da la razón pero no te hace ni caso. Un día llega emocionada porque se ha encontrado a una amiga que no veía hace tiempo, que estaba con un aspecto fantástico, y que se va apuntar al mismo gimnasio que va a ella para estar mejor.  😯

¿Qué harías en esa situación? Animarle y decirle: ¡¡Qué gran decisión has tomado!!. Enhorabuena!!. ¿O decirle que durante meses le has aconsejado lo mismo y que llega una persona y en cinco minutos le convence?

Si priorizases tu felicidad sin duda escogerías la primera opción por el bien de tu pareja. Sabes que tener buenas relaciones es uno de los factores más importantes para ser feliz pero no puedes evitar decirle que «tenías razón» sacrificando felicidad por sacar al mono loco que llevas dentro, que es tu ego.

Otro ejemplo. Terminas tus estudios y puedes elegir entre un trabajo con estrés, exigente y un buen sueldo u otro con menos presión, en una empresa que se preocupa por sus trabajadores, con mejor horario y un sueldo más bajo. La mayoría elige el primero. Estás sacrificando de nuevo felicidad por el valor del dinero.

La realidad es que sacrificamos nuestra propia felicidad por alcanzar otras metas y lo hacemos en decisiones que tomamos en el día a día de forma constante. Elecciones como la comida que comemos, el nivel de actividad física o que relaciones tenemos, la felicidad no es nuestra prioridad.

En realidad es una paradoja, pensamos que la felicidad es nuestro mayor objetivo en la vida pero actuamos como si no lo fuera. Y es que admitir, incluso para nosotros mismos, que el dinero, el éxito o tener la razón es más importante que ser feliz, no es fácil.

Por tanto, en las decisiones que tomamos, devaluamos la felicidad. Esa misma que nos proporciona estar en un cuerpo saludable, con una mente despierta y relajada, con buenas relaciones personales y en un estado de alegría y bienestar.

Y es algo que no es nada positivo para nosotros. Ser feliz sólo trae consecuencias buenas para nosotros y es, además, el antídoto perfecto para la pereza. Por ejemplo:

  • Si te has dedicado a la venta sabrás que el estado de ánimo es fundamental. El comercial que transmite bienestar, buen humor y alegría sin duda vende más. Al vender más, gana más dinero por lo que se motiva para trabajar más y mejor.
  • El deportista que tiene una vida estable y feliz sin duda va a rendir mucho más. Tendrá más logros deportivos, lo que hará que quiera esforzarse más para seguir ganando.
  • El jefe que en su vida personal está más contento, creará un mejor clima de trabajo y será mejor valorado dentro de la empresa.

Eres mucho más amable con la gente que te rodea cuando tienes un estado de bienestar. Además, serás mucho más productivo. Ser positivo incrementa tu creatividad y tu capacidad de trabajo. Al final acabarás ascendiendo o serás fichado por otra empresa y ganarás más dinero.

Si eres feliz también tenderás a interesarte más por los demás, serás más altruista y esto redundará de nuevo en buenas relaciones con tu entorno que incrementan tu felicidad.

La felicidad por tanto te hace ser menos perezoso, más activo y menos egoísta. Además, te hace ver la realidad de forma mucho más objetiva.

Si la felicidad tiene tantas ventajas, ¿por qué tendemos a no darle la importancia que se merece?

Porque no es fácil definirla ni cuantificarla. Damos más valor siempre a aquello que podemos definir y medir con claridad. El dinero que tenemos o el cargo que desempeñamos en una empresa, sí que es una medida que podamos definir con más exactitud.

Además, olvidamos con frecuencia lo que en realidad queremos de la vida, nuestro propósito vital, y peleamos por conseguir aquello que creemos que nos dará el medio para conseguirlo como es el dinero. El dinero en sí mismo es un medio pero no es el destino final. Lo que sucede es que acabamos confundiendo los dos y dedicando con más ahínco a maximizar el medio.

Devaluamos la felicidad sacrificándola por otras cosas: por dinero y por estatus social, fama, éxito o poder.

El General Eisenhower tomaba sus decisiones basándose en lo que es urgente y lo que es importante. No hay que confundir lo urgente con lo importante. Antes de cualquier decisión que tomes, debes de plantearte si es importante, y tener claras tus prioridades. La felicidad tiene que ser tu prioridad por encima de todo.

Muchas veces lo urgente y lo importante, vienen de la mano. Te descubren un problema físico grave y sólo haciendo un cambio en tus hábitos rápido y drástico puedes salir adelante. Si tienes suerte claro, a lo mejor ya es tarde y no haber priorizado tu felicidad y en última instancia tu salud y bienestar te dejan sin opciones de vivir.

La felicidad es como una colchoneta hinchable de esas que usas para ir a la playa o en la piscina. Para inflarla necesitarás como mínimo 7 bombas. También tendrás que tapar otros agujeros con parches. Veremos a lo largo de otros post del blog como hacer que la colchoneta flote bien y puedas vivir en un estado de bienestar y felicidad.

Te aviso que son bombas de pie y que la colchoneta necesita de bastante aire. Nos va a costar inflarla y tenemos que estar atentos para que los parches funcionen y no se nos escape el aire de la felicidad. Requiere adquirir unos hábitos.

Estas son los principales factores que desinflan la colchoneta de tu felicidad:

  • Por creencias negativas sobre la felicidad
  • Fallamos en definir la felicidad en términos concretos
  • Intentar ser superiores a los demás
  • Exigir demasiado en las relaciones con los demás o lo contrario, no querer ni esperar nada de otras personas.
  • Ser controlador en exceso
  • Desconfiar de la gente
  • Desconfiar de la vida y verlo todo desde un punto de vista negativo

¿Cómo podemos evitar devaluar la felicidad?

La solución es recordar, cuándo tengamos que tomar una decisión, cual es la opción que va a mejorar mi felicidad a corto y a la largo plazo.

No hay que confundir recordar tomar las decisiones que maximicen nuestra felicidad con  perseguir la felicidad. No podemos estar midiendo de forma constante nuestra felicidad porque acabaremos frustrados si en ese momento no estamos en ese estado de bienestar.

Es como cuándo quieres dormir y no puedes. Es mejor tomar medidas para conseguir dormir mejor, haciendo ejercicio, tomando alguna infusión, relajándote antes de ir a la cama o darte una ducha caliente, que meterte en cama y repetirte tengo que dormir sin parar.

Habrá momentos de tu vida infelices y sólo hay que aceptarlos como vienen. Si estás estresado y comienzas a torturarte por estar en ese estado, al final acabarás mucho más estresado. Lo debes de aceptar como viene, como algo temporal que pasará y no pensar en exceso en que estás en ese estado o acabarás peor.

Dale prioridad a la felicidad, recuerda tomar decisiones que incrementen tu felicidad pero no la persigas

¿Como puedo dar prioridad a mi felicidad?

 

 Primero define para ti qué es la felicidad

Para cada uno significa algo distinto, es importante que lo tengas claro.

Aquí te puedo aportar algunas ideas:

  • Placer sensorial: Masajes, comer en abundancia, beber en exceso, tomar drogas, hacer un crucero, en fin, todo lo que le de placer a tu cuerpo y tus sentidos.
  • Sentirse superior a los demás: ser el primer vendedor de tu empresa, estar en la lista de los mejores médicos de tu país, el mejor alumno de clase, el que mejor coche tiene de tus amistades, el que tiene la pareja más atractiva… El orgullo presuntuoso en definitiva.
  • Mejora personal constante: ser mejor jugador de tenis, ser más productivo en tu trabajo, adquirir hábitos saludables, dejar adicciones, quejarte menos…El orgullo auténtico que proporciona ser una versión mejorada de ti mismo.
  • Conexión o amor con algo o alguien: puede ser tu pareja, tu trabajo, el deporte que practicas, tu perro, tu batería o aquello por lo que sientas una pasión y conexión fuerte.
  • Sensación de abundancia, de tener todo lo que necesitas, ser alegre: sentir que la vida a pesar de sus dificultades es perfecta, que tienes aquello que necesitas y que a pesar de las dificultades que puedan venir podrás superarlas, sean las que sean.

Las dos primeras no te las aconsejo. No son duraderas y tendrán efectos perjudiciales a largo plazo. Acabarás con alguna enfermedad física en el caso de los placeres sensoriales y/o mental en el caso del orgullo presuntuoso si no puedes mantenerte en ese estado infantil de superioridad sobre los demás.

El orgullo auténtico, la conexión o el amor por los demás y la sensación de abundancia sí son aconsejables. Te aportarán serenidad, tranquilidad, seguridad y confianza en ti mismo a largo plazo. Te traerán alegría, optimismo, curiosidad, salud te podrás reír de ti mismo y capacidad para superar cualquier obstáculo.

 

 Segundo piensa, según tu definición, qué cosas te hacen conseguir esa felicidad

Tres o cuatro cosas que de verdad te traen esa sensación de felicidad. Anótalas en un papel, una hoja excel o en el calendario y  mide durante una semana el tiempo que realizas esas actividades. Revisa, en una comparativa mensual, para comprobar si estás incrementando el tiempo para estas actividades o por el contrario les dedicas cada vez menos tiempo.

Algunas ideas:

  • Ir a pasear
  • Salir con mi pareja
  • Jugar con mis hijos
  • Practicar algún deporte
  • Correr maratones
  • Ver un partido con mis amigos
  • Aprender algo nuevo
  • Escribir un blog
  • Rezar
  • Cocinar
  • Practicar yoga
  • Ver películas
  • Subir fotos a Instagram
  • Leer libros
  • Meditar
  • Pasear con mi perro
  • Escuchar música

 

Ahora, cuándo tengas que tomar una decisión, recuerda aquello que de verdad te hace feliz, que va a mejorar tu salud física y mental, que te va a traer un estado de bienestar, alegría, tranquilidad y optimismo. Da prioridad a estas actividades que has anotado por encima de las demás.

¿Cómo alcanzar la felicidad y mantenerla para siempre?
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4 comentarios en “¿Cómo alcanzar la felicidad y mantenerla para siempre?”

  1. La felicidad está infravalorada por el exceso de valor que se le da a otras cosas, como el dinero y la abundancia de bienes materiales. Deberíamos luchar a diario por conseguirla, al final de nuestra vida será lo que nos queda, los recuerdos felices. Me encantó el artículo.😉

    • Muy cierto Susy. Vivirás más años si encuentras esos momentos que te llenen de felicidad. Hay que buscarlos siempre, hasta el final de nuestros días. Me alegro que te haya gustado!

  2. La felicidad se encuentra en las pequeñas cosas. Estamos en una sociedad competitiva que nos hace estar muy pendientes en acaparar bienes materiales. Al no conseguirlos, viene la frustración. Como dice el artículo, pasear, hacer deporte, leer libros u otra afición nos hace más felices. Esto está al alcance de todos.

    • Muy cierto amigo Luis. Sin duda tener claro nuestros objetivos en la vida nos hace valorar lo que en verdad es importante y alcanzar la felicidad. Muchas gracias por tu comentario.

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